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domingo, 21 de julio de 2013

La genética del Alzheimer

¿Puede heredar el Alzheimer? ¿Se encuentra en su ADN? ¿Qué papel juega la genética en esta misteriosa y aterradora enfermedad? Son preguntas difíciles con respuestas imprecisas.





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Nanoimplantes con dopamina en el cerebro, propuesta ante Parkinson.



La colocación de nanoimplantes con dopamina en el cerebro podría ser una cura para el mal de Parkinson, de acuerdo con la propuesta de Patricia Vergara como parte de su Doctorado en Investigación Psicológica de la Universidad Iberoamericana.

La primera fase de la investigación Nanoimplantes para tratar el mal de Parkinson consistió en obtener nanopartículas con base en dióxido de titania para poder estabilizar a largo plazo, y dentro de los implantes, a la dopamina, un neurotransmisor que regula diversas funciones cerebrales como las motoras, explicó la institución en un comunicado.

Óscar Galicia Castillo, jefe de Procesos Básicos del Laboratorio de Neurociencias del Departamento de Psicología de la Ibero y tutor de Vergara, indicó que una vez estabilizada la dopamina, se indujo farmacalógicamente el Parkinson en ratas para afectar sus funciones motoras, como coordinación, fuerza y velocidad.

Luego se insertaron los nanoimplantes en sus cerebros, como parte del tratamiento contra esa enfermedad.

Tan pronto despertaron de la cirugía para la colocación de los nanoimplantes, los roedores comenzaron a recuperar sus funciones dañadas por el Parkinson y, de hecho, lograron una mejora en su conducta motora entre 90 y ciento por ciento.

El resultado decidió a Vergara y a él continuar una segunda fase de la investigación en primates, posiblemente macacos o monos de cola verde, para inducirles el Parkinson y luego insertarles también los nanoimplantes.

Al igual que con las ratas, la idea es que las nanopartículas permanezcan en el cerebro de los monos, pues el dióxido de titania es una sustancia que al ser hipoalergénica no produce respuesta inflamatoria, ni inmunológica importante en el cerebro, lo que le permite ser inadvertida por el organismo y operar de manera funcional.

No obstante, antes de comenzar la experimentación con simios se deberán ajustar algunas variables importantes de la fase en ratas, como la cantidad de dopamina y de implantes que será necesario utilizar, detalló Galicia Castillo.

El responsable de Procesos Básicos del Laboratorio de Neurociencias consideró que por los resultados obtenidos en ratas la investigación también podría tener éxito en el estudio con los primates, lo que les daría una mayor aproximación al cerebro humano.

Sin embargo, aclaró que todavía queda un trecho largo para dar el salto a seres humanos, pues primero hay que observar cómo se comporta el implante en el cerebro de los monos, y si la dosis es suficiente para mantener saludable a un simio, un mamífero de gran tamaño.

También especificó que el proyecto nanoimplantes para tratar el mal de Parkinson se encuentra en una fase intermedia, pero confió en que "la esperanza de poder ofrecer alguna alternativa para esa enfermedad nos lleve a poder asociarnos con instituciones de salud pública que estén interesadas en nuestra investigación".

Información procedente de: http://www.cronica.com

La muerte de las neuronas que causa el Alzheimer se produce por deficiencias en el ciclo celular.

Un estudio realizado en la universidad estadounidense de Virginia ha revelado que las proteínas beta amiloide y las proteínas fosforiladas Tau, que caracterizan a las fases avanzadas de la enfermedad de Alzheimer llevan a las neuronas sanas a la muerte mucho antes de la aparición de las placas y de los ovillos neurofibrilares.

 

 

Los expertos llegaron a esta conclusión tras comprobar que en un modelo de ratón con la enfermedad de Alzheimer las neuronas comienzan a morir porque rompen con la llamada primera ley de seguridad neuronal humana y permanecen fuera del ciclo celular. Este ciclo celular es el conjunto de sucesos ordenados que conducen al crecimiento de la célula y su división en dos células hijas.

El director del estudio, el doctor George Bloom, explica que la mayoría de neuronas adultas son posmitóticas, es decir, que se han terminado de dividir y por tanto, el organismo bloquea su acceso al ciclo celular.
Sin embargo, en la enfermedad de Alzheimer sucede que las neuronas vuelven a entrar al ciclo celular pero son incapaces de completar la mitosis -que es el proceso de reparto de material genético por parte de las células- y finalmente mueren.

El considerar la muerte neuronal como un problema relacionado con el ciclo celular abre una nueva vía de investigación, puesto que los resultados del equipo muestran lo tóxicas que las dos proteínas pueden ser aún cuando están libres en la solución y no se agregan a placas y ovillos.

El ciclo celular neuronal de reentrada, un paso clave en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer puede ser causado por la señalización de beta amiloide a través de tau, por lo que beta amiloide y tau provocan acontecimientos desencadenantes del Alzheimer.

Lo más importante de este descubrimiento, según estima el doctor Bloom, es que las proteínas quinasas activadas y proteína tau fosforilada identificada en este estudio representan objetivos potenciales para el diagnóstico precoz y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Información procedente de: http://cuidadoalzheimer.com

La dieta mental para tener un cerebro sano




El cerebro funciona con energía bioquímica y si sabemos cómo funciona, podremos sacarle más partido. Pero al igual que cualquier otro músculo de nuestro cuerpo, necesitamos entrenarlo y esto solo se logra con una “dieta mental”, compuesta por distintas actividades, que no siempre incluimos en nuestro día a día. David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, junto con Daniel J. Siegel, describen lo qué tenemos que hacer para lograrlo. Lo han denominado “la bandeja de la mente saludable” y consta de siete actividades que hemos de realizar con frecuencia. Marta Romo la ha rebautizado como la agenda arco iris, que ha de convivir con nuestra agenda diaria para ser más creativos y desarrollar nuestro talento.
Veamos qué tendría que incluir nuestra dieta:
  1. Dormir, lo que refresca la mente, el cuerpo y consolida la memoria, asienta piezas de información que hemos ido aprendiendo durante el día. No es de extrañar que cuando nos levantamos nos vengan respuestas a problemas que antes de acostarnos no teníamos solución. Simplemente, el sueño ha hecho su trabajo. ¿Y cuánto hemos de dormir? Aunque habitualmente se piense que lo normal son ocho horas diarias, Rock y Siegel aseguran que depende de cada persona. Así pues, cada uno ha de saber cuánto tiempo es el adecuado para que su cuerpo y mente estén a pleno rendimiento. Por cierto, Albert Einstein dormía normalmente 10 horas diarias excepto en el caso de que estuviera trabajando en ideas que consideraba importantes, en ese caso dormía 11.
  2. Jugar, para experimentar con la vida: hace unos días hablamos de la importancia del juego, importancia que reafirma la neurociencia. Gracias al juego, somos más flexibles en nuestras emociones y podemos ser más creativos. Esta es la explicación científica de por qué somos más permeables al aprendizaje cuando disfrutamos con lo que hacemos. Nuestras frecuencia de ondas contribuyen a ello.
  3. No hacer: es posible que sea una de las más nos cuesta. No significa placer, sino tiempo para no focalizarse en nada en concreto, como cuando estamos en un avión y nuestra mente fluye sin objetivo específico u oímos música sin reparar ni en la letra. Son momentos que nos ayudan a que luego seamos más eficaces en alcanzar un objetivo. Por ello, a veces, antes de ponernos con una tarea compleja, es recomendable “perder” el tiempo haciendo otras cosas sin importancia. Es un preámbulo necesario para encontrar una solución.
  4. Desarrollar la introspección o vivir en el momento presente: a los que accedemos a través de actividades como son dar un paseo en plena naturaleza, escuchar una música tranquila o realizar algún tipo de meditación o relajación sin juicio. Ayuda a rebajar el estrés y reduce la presión arterial y la tensión muscular. De algún modo, es un actividad antesala para ser mucho más eficaces en nuestro trabajo.
  5. Conectar con los otros: es el tiempo dedicado a construir relaciones saludables, en las que disfrutemos de la compañía, de una buena conversación o de mantener un satisfactorio contacto físico. En alguna ocasión hemos hablado de la necesidad de la amistad como elemento que nos aumenta la esperanza de vida. Gracias a la conexión con otras personas somos capaces, además, de mejorar nuestro sistema endocrino, cardiovascular e inmunitario. 
  6. Hacer ejercicio físico: Todos sabemos que necesitamos hacer deporte para sentirnos sanos, pero lo que ha demostrado la neurociencia es que el ejercicio físico nos ayuda también a que nuestro cerebro sea más plástico para el aprendizaje y la creatividad. Potencia además las actividades neuronales que le protegen del envejecimiento o de cualquier otro daño que podamos hacerle. La variedad en el ejercicio es amplia: desde el deporte hasta caminar, bailar, senderismo… 
  7. Focalizarse en objetivos: es el tiempo que dedicamos a realizar tareas para ser eficientes. La tecnología nos ha ayudado a que encontremos cualquier momento a lo largo de un día para resolver problemas, emails, llamadas… sin embargo, para focalizarnos en las tareas de un modo más eficiente es recomendable que nos centremos en alguna, que no caigamos en la multitarea, que nos roba tiempo y energía.
Pues bien, de acuerdo con la neurociencia si queremos ser más eficaces y creativos debemos incluir una serie de actividades que musculen nuestro cerebro, como las del descanso, la reflexión o el contacto con amigos. En la medida que olvidemos a alguna de las anteriores, nuestro querido cerebro se sentirá cojo de alguno de los ingredientes que le permiten estar a pleno rendimiento.

Recetas
  1. Toma tu agenda de las últimas semanas e identifica de la relación de actividades anteriores en cuáles te has centrado más y cuáles has dejado un poco de lado.
  2. Reflexiona si tienes posibilidad, medios o personas para poder realizar todas y cada una de las siete actividades de la agenda arcoíris, como dice Marta Romo.
  3. Define un plan de acción en aquellas que sientes que están un poco más aparcadas.
Fórmula
El cerebro funciona con la energía. En la medida que lo alimentemos con las siete actividades fundamentales podremos estar a pleno rendimiento.

Información procedente de: http://blogs.elpais.com