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martes, 4 de junio de 2013


COMUNICADO: El Alzheimer deja pistas en la sangre.


Los investigadores del Alzheimer en España han dado un paso más cerca encontrando una prueba sanguínea que ayuda al diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. 

Con aproximadamente el 75% de los estimados 36 millones de pacientes de Alzheimer en todo el mundo pendientes aún de recibir un diagnóstico fiable, el posible impacto en las vidas de los posibles pacientes, actuales y futuros, podría ser enorme. 

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que más frecuentemente afecta a los mayores. El síntoma asociado más común es una pérdida progresiva de la memoria a la fase en la que el paciente es completamente dependiente de los cuidadores para sus necesidades diarias. Hay una gran cantidad de investigación que apoya la teoría de que un grupo de péptidos llamados amiloide beta (Abeta), que se encuentran de manera natural en el organismo, son los principales contribuyentes a la enfermedad de Alzheimer. Mediante un proceso, hasta el momento no conocido por la ciencia, hay una compilación de estos péptidos en el cerebro que en un periodo de años causan problemas de memoria y otros síntomas asociados con la enfermedad. 

El profesor Manuel Sarasa, director científico y fundador de la compañía de investigación española Araclon Biotech, y su equipo han estado perfeccionando las pruebas sanguíneas "ABtest40" y "ABtest42" para medir cantidades muy pequeñas de estos péptidos en la sangre. 

"El estudio ha demostrado que nuestras pruebas para Abeta en sangre encuentran un alto nivel de asociación entre los niveles de péptidos y la enfermedad al comparar a personas sanas y personas con deterioro cognitivo medio", ((MCI) las fases más iniciales de la pérdida de memoria).
"Midiendo tres niveles diferentes en sangre, sin plasma, vinculados a los componentes de plasma y las células sanguíneas, para dos de los péptidos más importantes, Abeta40 y Abeta42, al comparar la relación de estos niveles con los métodos de diagnóstico establecidos, hemos podido mostrar consistentemente una relación entre los niveles Abeta y la enfermedad", dijo. 

"Esto significa que estamos -me refiero a los investigadores del Alzheimer en general- mucho más cerca de tener un biomarcador fiable y mínimamente invasivo para la enfermedad del Alzheimer", dijo el profesor Sarasa. "La importancia de esto es que los estudios podrían reclutar antes y a un menor coste. Las terapias intervencionistas pueden probar en fases anteriores de la enfermedad y una vez que se encuentre la terapia efectiva, este tipo de prueba podría estar bien adaptada para la exploración de la población en el sector de la sanidad pública". 

Los resultados de este trabajo se están publicando en el Journal of Alzheimer's Disease 36(3) en julio.
El profesor Sarasa dijo que ya hay un importante estudio en marcha con 255 pacientes y su firma con sede en Zaragoza, una parte del grupo de compañías Grifols, busca confirmar estos resultados con otros grupos de pacientes similares en todo el mundo. 


ACERCA DE ARACLON BIOTECH SL Araclon, una compañía Grifols, (http://www.araclon.com ) se fundó en 2004 por el profesor Manuel Sarasa en Zaragoza, España. Una compañía dedicada a la detección inicial y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
ACERCA DEL JOURNAL OF ALZHEIMER'S DISEASE (JAD)
El Journal of Alzheimer's Disease (http://www.j-alz.com) es una revista multidisciplinar internacional para facilitar el progreso en el conocimiento de la etiología, patogénesis, epidemiología, genética, conducta, tratamiento y psicología de la enfermedad de Alzheimer. La revista se publica por IOS Press ( http://www.iospress.com). 

Información procedente de: http://www.eleconomista.es

 

lunes, 3 de junio de 2013


Apuntarse a nuevas actividades puede retrasar el Alzheimer.

Las experiencias cognitivas complejas protegen al cerebro del deterioro.


'Úsalo o piérdelo', una máxima que también podría aplicarse al cerebro, concretamente para protegerlo del Alzheimer. Según un estudio realizado con ratones, mantener una estimulación cognitiva prolongada y exponerse a nuevas actividades puede ayudar a retrasar esta enfermedad neurodegenerativa, que en España afecta a unas 700.000 personas, aproximadamente.

Estudios anteriores ya apuntaban que el ejercicio, la mente activa y las relaciones sociales retrasaban la aparición de demencia en enfermos de Alzheimer. Esta investigación, a diferencia de los anteriores trabajos, que eran epidemiológicos, proporciona evidencia científica preclínica (en ratones) que corrobora esta idea.

A pesar de esta novedad, remarca Jacques Selmés, médico y secretario de la Fundación Alzheimer España (FAE), "el gran problema de la investigación con modelos animales es que la enfermedad se manifiesta únicamente en humanos". Por eso, lo que hacen es inducir la enfermedad en estos animales.
Un equipo de expertos del Centro de Enfermedades Neurológicas del departamento de Neurología del Hospital Brigham y de Mujeres (EEUU) analizó cómo influía el medio ambiente en un modelo de ratón salvaje que, al parecer, es "más parecido al humano en cuanto al desarrollo del Alzheimer".

Al inicio del ensayo, los roedores vivían en jaulas en un laboratorio sólo con comida y agua. Se les fue introduciendo múltiples objetos nuevos y ruedas para correr. Los investigadores observaron que esta continua exposición a situaciones diferentes incrementaba la liberación de noradrenalina (un neurotransmisor implicado en el control de funciones como la atención y la excitación) y aumentaba la actividad en el locus coeruleus (una región cerebral involucrada en la respuesta al pánico y al estrés). En definitiva, se intensificaban los niveles de excitación, el ritmo cardiaco y la presión arterial.

Como explica Dennis Selkoe, uno de los autores del ensayo, publicado en la 'Neuron', la exposición prolongada a este tipo de ambientes, cargados de elementos innovadores, activa emociones relacionadas con una proteína denominada beta amiloide.

El Alzheimer se produce cuando dicha proteína se acumula y forma lo que se conoce como 'placas seniles' en el cerebro. Esta acumulación puede bloquear las células nerviosas cerebrales y poco a poco llevar a una erosión de los procesos mentales, como la memoria, la atención y la capacidad de aprender, comprender y procesar la información.  Al parecer, las emociones que causan estos ambientes activan determinados receptores cerebrales que ayudan a que la beta amiloide no se acumule y, además, mejora la comunicación entre las células nerviosas. "Esta relación entre la estimulación y los receptores adrenérgicos" es muy interesante, comenta el doctor Selmés.

Estos resultados, reza el estudio, se confirmaron tanto en los ratones jóvenes como los de mediana edad, lo que significa que la enfermedad se puede retrasar antes de que aparezca. Y un dato más: Selkoe y su equipo comprobaron que las actividades nuevas protegían más contra el Alzheimer que incluso el ejercicio aeróbico. En investigaciones previas ya se había demostrado que mantenerse físicamente activo es útil para frenar el avance del Alzheimer.

Este trabajo, concluye Selkoe, "proporciona un mecanismo molecular sobre por qué la aparición del Alzheimer se puede retrasar en las personas con experiencias cognitivas más ricas y complejas".

Información procedente de: http://www.elmundo.es

El efecto de la crisis pasa a mayores.

Usuarios de geriátricos de la provincia pasan hasta 13 horas acostados por falta de personal y vigilancia.

Algunas residencias empiezan a llevar a los ancianos a la cama entre las siete y las ocho de la tarde por el limitado número de auxiliares disponibles para atenderlos. La Generalitat sólo dispone de diez inspectores centralizados en Valencia para vigilar los centenares de centros que funcionan en toda la Comunidad.

­Cinco o seis horas seguidas de sueño nocturno es el máximo que suele necesitar una persona de la tercera edad para descansar. Conforme cumplimos años cada vez dormimos menos y, sin embargo, algunos geriátricos de la provincia llegan a mantener a sus residentes hasta trece horas acostados en la cama. Plantillas insuficientes de trabajadores para atender a los ancianos que no se valen por sí mismos están llevando a comenzar a acostarlos a las siete, las ocho o, como mucho, las nueve de la noche. El horario de levantarlos oscila entre las 7,30 y las 10 de la mañana. Mientras, sólo diez inspectores de la Conselleria de Bienestar Social centralizados en Valencia se encargan de vigilar que los 8.449 ancianos ingresados en los centenares de geriátricos de la Comunidad –98 en la provincia de Alicante– reciban una atención correcta.

Hemos visitado varias residencias de la provincia interesándonos por alguna plaza disponible para una persona que se mueve en silla de ruedas y necesita asistencia a la hora de asearse, acostarse o para comer. Pedimos visitar las instalaciones y preguntamos por algunos aspectos como los horarios, que siempre son más estrictos para los ancianos que no se valen por sí mismos. Quienes se acuestan solos pueden quedarse por las noches viendo la televisión o leyendo, en general sin problemas, según nos explican.

En el primer centro al que nos dirigimos nos comunican que a las siete de la tarde los auxiliares empiezan a llevar a los residentes a la cama. A estas alturas del año es pleno día. Y los levantan a las ocho de la mañana. Total, trece horas en posición horizontal.

En otro geriátrico nos explican que acuestan de 19.30 a 20 y que levantan de 8 a 10. La visitas de los familiares sólo se permiten de 11 a 19 horas aunque apuntan que podrían flexibilizar el horario si tenemos dificultad para acudir en ese periodo.

Pese al dilatado reposo nocturno, en un par de centros observamos que hay varios ancianos durmiendo a pleno día en sofás, sillones o sillas de ruedas. En uno de ellos hay unas diez personas al mediodía con los ojos cerrados tomando el sol.

«Empezamos a acostar a las ocho porque no podemos tener un cuidador para cada residente. Pero nosotros cumplimos con lo que establece la legislación en cuanto a personal se refiere», nos responde el responsable de otro de los centros cuando pedimos una explicación.

«Es una barbaridad»

«Trece horas acostados es una barbaridad porque pueden crear problemas de tipo respiratorio. Tanto tiempo en esa posición puede perjudicar al pulmón», asegura el geriatra Gregorio Muñoz Duque. «Lo lógico sería cinco o seis horas, porque no suelen dormir más, salvo que deban tomar alguna medicación», opina el especialista.

«El problema fundamental es que la Orden del año 2005 –de la Conselleria de Bienestar Social, que regula el funcionamiento de las residencias–establece unas ratios de personal raquíticas», señala María Victoria Gómez, secretaria de Acción Sindical de la Federación de Sanidad de Comisiones Obreras.

Según indica, la escasez de plantillas obliga a mantener «unos ritmos de trabajo bestiales» y no distingue entre personas que más o menos se valen por sí mismas de aquellas que necesitan asistencia constante a lo largo de la jornada. El mínimo son dos auxiliares por cada nueve residentes, pero esos empleados deben distribuirse en turnos de mañana, tarde y noche, además de cubrir vacaciones y bajas.

Malos olores, instalaciones envejecidas o música moderna –probablemente más del gusto de los cuidadores que de personas octogenarias o nonagenarias– son algunas de las situaciones que nos llaman la atención durante nuestra gira por los centros. En uno de ellos nos informan de que a nuestro familiar, que necesita llevar pañal, lo ducharán dos veces a la semana, «aunque se le asea todos los días».

Este panorama es el que encontramos en una provincia donde, según datos de la Conselleria de Bienestar Social, funcionan 98 residencias, aunque CC OO eleva la cifra a 140. En todo caso, el problema es que carecen de un grupo propio de inspectores, lo que les obliga a desplazarse desde Valencia.

Un portavoz autorizado de Bienestar Social explica que su Servicio de Inspección realiza controles siguiendo «un plan anual en el que se incluyen los centros que se van a inspeccionar ese año» y que el mínimo para cada geriátrico es de un control cada dos años. Además, «todos los centros nuevos autorizados reciben una visita seis meses después de su autorización» y también se acude «por denuncias o quejas recibidas». «Si se ha realizado un requerimiento para subsanar algo –agregan– se realiza una nueva inspección» para comprobar que se ha resuelto el problema una vez cumplido el plazo que se le da para hacerlo.

El sindicato Comisiones Obreras ha alertado de que «la plantilla es muy pequeña y hace años solicitamos que se ampliara pues resulta materialmente imposible que puedan llegar a todos los centros».

En todo caso, nos explican que aparte de los controles que realiza la Conselleria de Bienestar Social también están los que lleva a cabo Sanidad, por ejemplo en las cocinas.

Otro detalle que llama la atención es el hecho de que en algunos geriátricos las personas más deterioradas estén alojadas en las plantas superiores, menos a la vista del visitante. Preguntados por el riesgo que esto podría suponer en caso de incendio –sacarlos a la calle puede resultar más complicado–, nos explican que todas las residencias deben disponer de planes de evacuación supervisados por Bomberos y además se realizan simulacros de incendio.

La portavoz sindical apunta que «hay una diferencia importante entre las instalaciones y cuidados que dan unas residencias y otras». Efectivamente, visitamos alguna con el aspecto de un hotel moderno y otras algo decrépitas. En una de ellas nos reconocen que tienen pendientes obras de remodelación. Los servicios también varían mucho. Por ejemplo, una tiene médico mañana y tarde de lunes a viernes más enfermera todos los días de la semana mientras que en otra el facultativo acude una vez por semana «aunque siempre está disponible para venir».

Por otra parte, señala María Victoria Gómez, «estamos preocupados porque algunas residencias están lanzando ofertas a precios ajustadísimos que no se sostienen». Si el coste establecido de una plaza es de 51 euros al día, «cuando el precio baja de 1.500 euros al mes la cosa empieza ponerse fea», opina la representante sindical. En estos casos, advierte, «se corre el riesgo de que no se cumpla con los derechos de los trabajadores, no se dé bien de comer o el margen de beneficio empresarial resulte ajustadísimo».

Con estos precios la demanda de plazas en las residencias públicas es muy elevada. Un centro muy reputado es el Hogar Provincial, pero desde hace más de un año no admite nuevos ingresos debido a que la Diputación dispone de un plazo de cinco años para traspasar las competencias de tercera edad y menores a la Generalitat. También se prevé trasladar la sección de psicogeriatría de Santa Faz. Si hace un par de años el Hogar tenía 106 ancianos, actualmente sólo atiende a 80, indican desde el centro.

En todo caso, Comisiones Obreras también recuerda que el cuidado de los mayores «es un problema socio-cultural o moral» donde las familias juegan un papel fundamental a la hora de supervisar que los ancianos reciban la atención correcta en los centros.

Información procedente de: http://www.diarioinformacion.com

Un "exceso de empatía" podría utilizarse como signo precoz del alzhéimer.

Además de la memoria, se deteriora la red neuronal que regula las emociones, que se potencian, según un estudio de PNAS.

El estrés puede exacerbar la progresión de la enfermedad.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de California publicado en PNAS sugiere que los altibajos emocionales y el contagio emocional o tendencia a imitar las emociones de las personas cercanas que experimentan las personas con enfermedad de Alzheimer, no se pueden atribuir a un trastorno del estado de ánimo sino que reflejan un cambio biológico en los sistemas neuronales que sustentan la expresión emocional y la regulan. Estas alteraciones están presentes también en el deterioro cognitivo leve, que puede ser la antesala del alzhéimer.

Al parecer, la mayor reactividad emocional tienen su origen en la “red neuronal por defecto del cerebro”, es decir, las regiones que siguen activas cuando estamos ensimismados en nuestros pensamientos, sin realizar ninguna tarea concreta, lo que conocemos gráficamente como “estar en Babia". Curiosamente esta red, que podría equipararse a los “servicios mínimos del cerebro”, disminuye su actividad cuando dejamos de “pensar en las musarañas” y nos concentramos en alguna tarea intelectual o motora. 

Cuando nuestra mente divaga, y la red neural por defecto está activa, experimentamos una mezcla de recuerdos, planes de futuro, pensamientos y experiencias personales, lo que se conoce como actividad introspectiva o centrada en uno mismo (de ahí la palabra ensimismarse). Pero en las personas con alzhéimer ocurre justo lo contrario, hay una menor activación cuando el cerebro no está ocupado en nada en concreto y sin embargo no disminuye su actividad cuando se implican en alguna tarea, como ocurre en las personas sanas.

Se sabe por diversos estudios que estas regiones más activas del cerebro son más propensas a los depósitos de la proteína amiloide asociados al deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer. De hecho el mal funcionamiento de esta red permite predecir aquellas personas con deterioro cognitivo que desarrollarán alzhéimer. Parece existir una relación entre el depósito de la proteína amiloide y la incapacidad de esta red para desactivarse durante las tareas. Y, en una especie de círculo vicioso, la activación crónica en la red sería un factor que predispone al depósito de la proteína amiloide que conduce al alzhéimer.

Más reactividad emocional

Según el estudio de la universidad de California, cuando esta red neuronal se deteriora se produce un aumento en la actividad de otra red encargada de procesar las emociones. Una conclusión a la que han llegado después de medir en 237 personas “el contagio emocional”, o tendencia a imitar las emociones de las personas cercanas de forma inconsciente, una especie de empatía muy básica que compartimos con muchas especies animales. 

De los 237 participantes, 111 estaban sanos, 62 tenían deterioro cognitivo leve y 64 padecían alzhéimer. Todos fueron sometidos a resonancia magnética para medir el volumen de su cerebro. Los resultados indican que las personas con deterioro cognitivo y enfermedad de alzhéimer experimentan un contagio emocional mayor que los controles sanos. Y este mayor contagio emocional se asoció a un menor volumen en el hemisferio derecho de las estructuras del lóbulo temporal importantes para la detección de las señales afectivas y la inhibición de la emoción (giros temporales derecho inferior, medio y superior; polo temporal derecho, hipocampo anterior, giro parahipocampico y el giro temporal medio izquierdo), lo que da lugar a una sobreexpresión emocional. 

Estos síntomas emocionales, señalan los investigadores de la universidad de California, se dan entre el 35 y 85% de los pacientes con deterioro cognitivo leve y hasta un 75% de las personas con enfermedad de Alzheimer, con la depresión y la ansiedad como los más frecuentes. Además, pueden ser predictores del curso de la enfermedad: “Las personas con deterioro cognitivo leve que expresan quejas emocionales tienen mayor probabilidad de desarrollar demencia que quienes no presentan tales síntomas. Hay estudios que sugieren que una presentación clínica que incluye declive cognitivo y disregulación emocional apuntan a una enfermedad de Alzheimer incipiente y que los síntomas emocionales pueden presagiar o incluso agravar la progresión de la enfermedad”, explican los investigadores en el artículo publicado en PNAS.

Estrés sostenido

Según los investigadores liderados por Katherine P. Rankin, del centro de Envejecimiento y Memoria de California, la degeneración del hipocampo que tiene lugar en el deterioro cognitivo leve y la enfermedad de alzhéimer provoca un mayor contagio emocional debido a que tiene como resultado una inhibición menos eficiente de las emociones. 

Aunque el hipocampo se asocia principalmente a procesos cognitivos como la memoria y la orientación espacial, también está implicado en la emoción. En especial la parte anterior del hipocampo está conectado con el hipotálamo y la amígdala, dos estructuras muy importante en la regulación emocional conectadas a su vez con los sistemas endocrino y autónomo. 

En el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzhéimer las conexiones neuronales implicadas en regulación de la emoción están potenciadas y serían responsables de la agitación, irritabilidad, comportamiento motor errático, desinhibición y euforia. 

Además, añaden, el estrés sostenido que experimentan estos pacientes en determinados contextos sociales como consecuencia del mal funcionamiento de la red neuronal de las emociones, puede exacerbar la progresión de la enfermedad. Esto unido una menor eficacia para desenvolverse en determinados contextos sociales y su menor autonomía personal puede contribuir a una mayor reactividad emocional en situaciones estresantes. 

El menor volumen de hipocampo se ha asociado con reactividad emocional e hiperactividad de la amígdala en la enfermedad de Alzheimer, pero también en varios desordenes neuropsiquiátricos incluyendo el trastorno depresivo mayor, el trastorno bipolar y el trastorno por estrés postraumático, entre otros, explican los investigadores. El hipocampo, densamente poblado de receptores de glucocorticoides como el cortisol, la hormona relacionada con el estrés, se cree que inhibe las respuestas emocionales a estímulos estresantes a través del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal, que se pone en marcha cuando el estrés se hace crónico.

Información procedente de: http://www.abc.es

 

jueves, 30 de mayo de 2013

La curiosidad como truco para no envejecer.

La CURIOSIDAD es un gran motor para nuestra felicidad, está en la base de DESARROLLO DEL TALENTO personal y profesional.

Las investigaciones  que Martin Seligman y Chris Peterson realizaron  para conocer cuáles eran las fortalezas que caracterizaban a los grandes hombres de la historia. concluyeron que existían veinticuatro  fortalezas en total y la curiosidad era una de las cinco que más  se correlacionaba con la sensación de plenitud y  la felicidad. También Todd Kashdan  se ha dedicado  a la investigación de la curiosidad humana,  explica algunas de las ventajas de ser curiosos. Tras su análisis entre pacientes de entre 60 y 86 años, durante una cierta cantidad de tiempo, concluye  que aquellos que vivieron más y en mejores condiciones eran quienes  desde el comienzo  de la investigación se mostraban más curiosos, más allá de sus condiciones físicas. Por lo que en la medida que desarrollemos la CURIOSIDAD, seremos más receptivos al aprendizaje, incluso al conocimiento de otras personas, como demostró Kashdan. En otro de sus estudios, vuelve a demostrar Kashdan, que aquellas personas muy curiosas se mostraban más seguras de sí  mismas y sufrían menores índices de ansiedad en comparación con los menos curiosos.

Otra  gran ventaja de la CURIOSIDAD es la capacidad de hacernos mentalmente más flexibles. El curioso, ante la posibilidad de explorar algo diferente, podrá cuestionar sus propias creencias. sin embargo,  quien no es curioso juzgará lo que le sucede de acuerdo a sus parámetros personales más o menos rígidos.
La CURIOSIDAD puede ser un buen camino hacia la felicidad, ya sea como condición innata, ya como un entrenamiento. 
 
TRUCOS DE ENTRENAMIENTO:
Escucha: haz el ejercicio de escuchar más y mejor a los otros no solo el lenguaje oral sino también  el  corporal, no solo del que dice sino como lo dice y tendrás grandes sorpresas….duras palabras con miradas de cariño, y duras miradas con dulces palabras….

Rompe la rutina: cambia el orden de las cosas, ve por distintos caminos, aprende nuevas palabras, habla con otras personas, haz preguntas diferentes y verás que aprendiste más de los demás y de las cosas, reflexiona sobre ello.
Aprende: Pon toda tu energía en descubrir aquello que nunca habías prestado atención, y ante un error o una dificultad piensa y de aquí ¿Qué puedo aprender? Y le darás la vuelta a una situación engorrosa, te habrá servido para algo, no sólo para enfadarse.

Así podremos aprender a usar la curiosidad  como un camino al aprendizaje y a una vida más plena.

Información procedente de: http://vivirsinbarreras.es


miércoles, 29 de mayo de 2013

La mosca del vinagre contra las enfermedades neurodegenerativas.

Una estrategia genética basada en la 'Drosophila Melanogaster' define dianas terapéuticas prometedoras.


Los ojos de la Drosophila se han utilizado en esta investigación. / Kage-Mikrofotografie (Corbis) 

Las enfermedades neurodegenerativas –el Huntington, el alzhéimer, el párkinson o la ataxia espinocerebelar— se caracterizan por la acumulación de proteínas tóxicas en las neuronas. Los científicos del Baylor College of Medicine en Houston, Tejas, han utilizado ahora una ingeniosa estrategia genética para identificar (primero en la mosca Drosophila, después en ratones y células humanas) los componentes que causan esa acumulación, y han comprobado que actuar con pequeñas moléculas contra ellos revierte la neurodegeneración en modelos animales de ataxia espinocerebelar.

El envejecimiento de la población en los países desarrollados está convirtiendo las enfermedades neurodegenerativas en una de las cuestiones más acuciantes para los gestores de la salud pública, y esta tendencia solo puede acentuarse con el tiempo y extenderse por las economías emergentes.

En los últimos años los científicos han identificado un buen número de genes implicados en las principales enfermedades neurológicas, incluidas las neurodegenerativas que suelen aparecer en la segunda mitad de la vida. Algunos de estos genes, en su forma mutante o alterada, fabrican cantidades excesivas –o unas versiones excesivamente resistentes— de las proteínas que se acumulan en las neuronas enfermas: huntingtina en caso del Huntington; synucleína alfa en el caso del párkinson, y otras llamadas tau y precursor del amiloide, ambas implicadas en el alzhéimer.

Pese a que estas dolencias cursan con síntomas muy distintos y se asocian a factores genéticos diversos, todas comparten un mismo mecanismo patogénico: la acumulación anormal de esas proteínas tóxicas en las neuronas del paciente.
Los científicos del Baylor College han diseñado de arriba a abajo una estrategia para encontrar lo que ellos llaman “puntos de entrada terapéuticos” contra estas enfermedades neurodegenerativas. Han utilizado la poderosa genética de la mosca Drosophila melanogaster para rastrear el genoma en busca de cualquier otro sistema biológico que afecte al grado de acumulación de esas proteínas tóxicas. Y han trabajado en paralelo con ratones y células humanas, cuyos sistemas no son, naturalmente, idénticos a los de la mosca, pero sí lo bastante como para avanzar mucho más rápido que si hubiera que empezar desde cero con ellos.

Uno de los autores del trabajo, y uno de los pioneros en la aplicación de la mosca al estudio de la neurodegeneración humana, es Juan Botas, formado en Madrid como genetista de Drosophila e investigador, desde hace 20 años, del departamento de genética humana y molecular del Baylor College of Medicine. Botas explica a EL PAÍS desde Tokio la razón que movió al equipo de Houston a elegir la ataxia espinocerebelar (SCA1 en sus siglas técnicas) como caso de estudio, en lugar de alguna de las otras dolencias más comunes.

“SCA1 es una enfermedad neurodegenerativa de incidencia relativamente baja si la comparamos con el alzhéimer o el párkinson”, explica el científico español. “Por ello no recibe tanta atención investigadora como estas otras, y particularmente nada del sector privado, pero es igualmente terrible y, al igual que las otras, tampoco tiene tratamiento; pese a ello hemos aprendido de SCA1 conceptos generalizables a otras enfermedades neurodegenerativas; y naturalmente SCA1 lo es todo para los pacientes y sus familias, que están muy desamparados”.

El descubrimiento concreto que ha merecido hoy el artículo principal de la revista Nature puede sonar algo abstruso al lector general. “Nuestro trabajo”, explica Botas, “descubre dianas terapéuticas de la vía Ras-MSK1, e incluso disponemos de inhibidores conocidos para algunas de ellas”. Esa vía Ras-MSK1 es uno de los muchos, complejos e intrincados sistemas que nuestras células –neuronas y todas las demás— utilizan para comunicarse con el entorno fisiológico y las células vecinas. Y esos inhibidores son los que han logrado revertir la neurodegeneración en los modelos animales de SCA1 que han usado los investigadores.

“Pienso que lo importante”, prosigue Botas, “es que la estrategia –buscar modificadores que disminuyan los niveles de la proteína tóxica que desencadena la enfermedad— es aplicable a muchas otras enfermedades neurodegenerativas incluyendo el alzhéimer, el párkinson y el Huntington; y que podemos hacer esto utilizando el mismo abordaje de rastreos paralelos en Drosophila y células humanas, con lo que ganamos confianza y disminuimos los inconvenientes que pueda tener un sistema o el otro por separado”.

Información procedente de: http://sociedad.elpais.com

 

 

El apoyo social de los enfermos de Alzheimer.

El apoyo social es fundamental para el bienestar de la persona, considerando además que tiene un papel en el afrontamiento de situaciones estresantes (por ejemplo el cambio al centro sociosanitario), además de ser clave en el mantenimiento y recuperación de la salud, pues favorece el progreso en el estado psicofísico.



Desde esta perspectiva es importante fomentar en el dependiente la preservación, creación y desarrollo de redes sociales y de las habilidades sociales del enfermo de Alzheimer (habilidades sociales básicas para el establecimiento de interacciones comunicativas saludables , como por ejemplo,

●saber iniciar, mantener y finalizar una conversación,
●expresar sentimientos y opiniones personales
●realizar y rechazar peticiones,
●o saber reaccionar ante una crítica)
 
Pero ¿cómo lo logramos?; bien, quizá cuando el enfermo está institucionalizado depende más de la organización o empresa que gestione el centro, pero nos tiene que quedar claro que:
  • la institución debe potenciar y articular el conjunto de servicios que oferta orientados al apoyo de la vida cotidiana de las personas mayores, en especial de la más enfermas.
  • debe impulsar la implicación y el protagonismo activo de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida dentro del centro.
  • debe también fortalecer los espacios propios de dinamización de las personas mayores y potenciar sus dinámicas y las relaciones intergeneracionales.
  • así mismo, debe garantizar la utilización en condiciones de máxima autonomía e igualdad del espacio del centro, con todos sus elementos y mobiliario.
En los casos en los que los dependientes presenten problemas que afecten directamente a sus habilidades sociales fundamentales, es muy importante la intervención del personal del centro, que les ayudará a:

●reforzar su autoestima,
●impedir el aislamiento,
●orientar su comunicación y
●adecuar el lenguaje utilizado en sus conversaciones y relaciones sociales en general.
 
Iremos viendo cómo podemos hacer para cumplir estas premisas.
 
Información procedente de: http://eltallerdemismemorias.wordpress.com

 

Una mascota para enfrentar el alzhéimer y la depresión.



Los estudios con la terapia asistida con animales progresa, ahora con investigaciones enfocadas en ancianos. El Hospital Universitario de Torrejón ha evaluado la inclusión de mascotas en la terapia de tres grupos de ancianos con distintos trastornos: alzhéimer, depresión involuntaria y rehabilitación después de una intervención quirúrgica de prótesis de rodilla o cadera. En los dos primeros casos los resultados han sido francamente positivos, dice el doctor José Gómez, director médico del Hospital Universitario de Torrejón de Madrid.

En el grupo con alzhéimer, los pacientes tenían edades comprendidas entre 64 y 86 años y habían mostrado previamente que les gustaban los perros. Mostraron un mayor grado de interacción social y una notable reducción de la apatía. Además, se observó una expresividad emocional mucho más rica y sus capacidades de comunicación verbal y no verbal han aumentado de modo significativo, afirma el doctor Gómez.

El grupo de ancianos con depresión involuntaria se conformó con personas de 71 años en promedio, que presentaban una sintomatología depresiva activa que impactara en sus actividades básicas de la vida diaria y que estaban en riesgo de aislamiento social y deterioro de las habilidades interpersonales, como se registra en el proyecto Terapia Asistida con Animales, desarrollado a través de la Escuela de Pacientes con la colaboración de la Asociación Mascoterapia y la organización Yaracán. Durante seis semanas se realizaron diez sesiones con animales y los resultados apuntan a que los síntomas de la depresión disminuían. 

Resultados esperanzadores
Los resultados son sencillamente fantásticos, asegura el doctor Gómez. Se ha producido una estabilización clínica de la sintomatología depresiva, con una disminución de la ansiedad y la tristeza. Los pacientes han avanzado de modo radical en sus relaciones interpersonales, favoreciendo la sociabilidad y las habilidades de comunicación. Además, hemos observado un aumento de la autoestima y el autoconcepto, desterrando los sentimientos de inutilidad que muchas veces acompañan a un paciente mayor con depresión. Y, por último, se ha elevado el rendimiento cognitivo en todos los pacientes que han participado en el estudio. Todo ello nos permite afirmar que la terapia asistida con animales es una herramienta útil y eficiente para disminuir los síntomas depresivos en la población anciana.

Donde tener mascota no parece importar mucho para la recuperación del paciente es en el caso de la recuperación postoperatoria. Los pacientes mayores de 70 años con intervención de cadera o rodilla que tuvieron terapia con animales dieron el mismo resultado que el grupo de control que no tenía interacción con animales. En este caso los resultados no permiten afirmar que se haya producido recuperación precoz del estado funcional del paciente, aunque manifestasen un altísimo grado de satisfacción por la terapia, manifestó el doctor Gómez.

Información procedente de: http://www.que.es
Factores de riesgo vascular no conocidos en pacientes ingresados en una unidad de ictus.

Existe una serie de factores de riesgo cerebrovascular modificables, como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, dislipidemias y la fibrilación auricular, cuyo reconocimiento y control es fundamental para disminuir la aparición de enfermedades cerebrovasculares. En ocasiones, el ictus puede ser el síntoma de presentación de estos factores de riesgo.

Un estudio observacional prospectivo de pacientes que ingresan en la unidad de ictus por enfermedad cerebrovascular aguda –accidente isquémico transitorio e ictus isquémico– ha pretendido conocer el porcentaje de pacientes con hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias y fibrilación auricular no diagnosticadas previamente.
 
Para ello se seleccionó a 186 pacientes, de los que 24 presentaban hipertensión arterial no conocida (12,9%); 11, diabetes mellitus no conocida (5,9%); 49, hipercolesterolemia no conocida (26,3%); 15, hipertrigliceridemia no conocida (8,1%), y 22 tenían fibrilación auricular no conocida (11,8%). 

En total, 96 pacientes (51,6%) tenían alguno de estos factores de riesgo cerebrovascular. La existencia de un factor de riesgo no diagnosticado previamente era mayor en el medio rural, en los sujetos que no habían fallecido a los seis meses y en los ataques isquémicos transitorios respecto a los ictus isquémicos. 

En conclusión, más de la mitad de los sujetos que sufren un evento cerebrovascular tienen un factor de riesgo no diagnosticado previamente.

Información procedente de: http://www.neurologia.com

martes, 28 de mayo de 2013

Antecedentes familiares de la enfermedad de alzhéimer ¿aumenta el riesgo de padecer la enfermedad?


Los familiares cercanos de personas con enfermedad de Alzheimer son dos veces más propensos que los que no tienen una historia familiar a desarrollar la acumulación silenciosa de placas cerebrales asociadas con la patología, según investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Durham (Estados Unidos).
Su estudio, publicado en la edición ‘online’ de este miércoles de ‘Plos One‘, confirma los resultados anteriores de una conocida variación genética que aumenta el riesgo de padecer Alzheimer y plantea nuevas preguntas sobre otros factores genéticos implicados en la patología que aún no se han identificado.

Se estima que 25 millones de personas en todo el mundo tienen enfermedad de Alzheimer, un número que se espera que se triplique para el año 2050, y más del 95 por ciento de estos individuos tienen la patología de inicio tardío, que ocurre generalmente después de los 65 años. La investigación ha demostrado que la enfermedad de Alzheimer comienza años o décadas antes de que se diagnostique, con cambios en el cerebro medibles a través de una variedad de pruebas.

La historia familiar es un factor de riesgo y predictor de la enfermedad de aparición tardía y los estudios sugieren un período de dos a cuatro veces mayor de riesgo de Alzheimer en personas con una madre, un padre, un hermano o hermana que la desarrollan. Estos parientes de primer grado comparten aproximadamente el 50 por ciento de sus genes con otro miembro de su familia.
Variaciones genéticas comunes, incluyendo cambios en el gen APOE, representan alrededor del 50 por ciento de la heredabilidad de la enfermedad de Alzheimer, pero las raíces genéticas de la patología se encuentran aún sin explicación.
“En este estudio, hemos tratado de comprender si simplemente tener una historia familiar positiva (tener un padre o hermano con Alzheimer), en personas normales o ligeramente olvidadizas, es suficiente para desencadenar la acumulación silenciosa de placas de Alzheimer y la contracción de centros de la memoria”, dijo el autor principal, P. Murali Doraiswamy, profesor Psiquiatría y Medicina en Duke.

Erika J. Lampert, investigadora de neurociencia en formación en Duke, Doraiswamy y sus colegas analizaron los datos de 257 adultos, de 55 a 89 años, cognitivamente sanos y con diversos niveles de deterioro. Los participantes formaban parte de la Iniciativa de Neuroimagen la Enfermedad de Alzheimer’, un estudio nacional de trabajo para definir la progresión de la enfermedad de Alzheimer a través de biomarcadores.

Los investigadores encontraron que una variación en el gen APOE asociada con un riesgo mayor y un inicio más temprano de la enfermedad de Alzheimer fue excesiva en los participantes con un historial familiar de la enfermedad. Otras diferencias biológicas también se observaron en aquellos con una historia familiar, lo que sugiere que los factores genéticos no identificados pueden influir en el desarrollo de la enfermedad antes de la aparición de la demencia.

Casi la mitad de todas las personas sanas con antecedentes familiares positivos han cumplido los criterios para la enfermedad de Alzheimer preclínica en mediciones de su líquido cefalorraquídeo, pero sólo alrededor del 20 por ciento de los que no tienen una historia familiar tendría esos criterios.

“Ya sabíamos que la historia familiar aumenta el riesgo de desarrollar Alzheimer, pero ahora se demuestra que las personas con antecedentes familiares positivos también pueden tener niveles más altos de la patología de Alzheimer antes, lo que podría ser una razón por la que experimentan un declive cognitivo más rápido que los de sin antecedentes familiares”, remarcó Lampert.

“Nuestro estudio demuestra el poder de un sencillo cuestionario de un minuto sobre la historia familiar para predecir los cambios cerebrales silenciosos”, dijo Doraiswamy. “Ante la falta de comprensión total de todos los riesgos genéticos para la aparición tardía de Alzheimer, la información de la historia familiar puede servir como una herramienta de estratificación de riesgo para la investigación de la prevención y la personalización de la atención”, agregó.

Fuente: www.europapress.es
Información procedente de: http://www.alzheimeruniversal.eu

lunes, 27 de mayo de 2013

El viajero consumado: consejos para viajar con la tercera edad.

Después de una larga travesía en autos, aeropuertos y taxis, me siento muy cansado y necesito tiempo para recargar mis baterías. En un reciente viaje familiar a Florida, me quedé asombrado de cómo mis padres (de 80 y 75 años de edad) fueron capaces de llevar tan bien la aventura. Aunque afortunadamente no nos encontramos con grandes dificultades en el camino, hay aquí algunos consejos para tener en cuenta a la hora de viajar con personas de edad avanzada que no suelen hacerlo con frecuencia.



1.  Vístase de forma cómoda
A pesar de que muchos aeropuertos de Estados Unidos parecen haber disminuido los requisitos de seguridad a partir de 2012 para cualquier pasajero mayor de 75 años de edad (no necesitan quitarse los zapatos, la chaqueta y el cinturón), no sucede lo mismo cuando se trata de vuelos internacionales. Además, puede que esto no siempre se cumpla de aeropuerto en aeropuerto; por ejemplo, mi padre tuvo que quitarse el cinturón dos veces en el mismo aeropuerto.
Si es posible, trate de vestir ropa cómoda, sin chaquetas o cinturones para facilitar el pasaje por seguridad. Puede ceñirse un sweater a la cintura o llévelo en su equipaje de mano en caso de que sienta frío.

2.  Facilite la movilidad solicitando una silla de ruedas
El día en que nos fuimos de vacaciones, llegamos al aeropuerto con un par de horas de antelación, como debíamos. Desde ese momento tuvimos que esperar en una larga fila para pasar por seguridad, mientras que aquellos con más apuro pasaban por una fila más corta. Mientras aguardábamos en la nuestra, por cerca de 45 minutos, mi padre comenzó a sentir mucho cansancio en las piernas, pero aguantó y pudo lograrlo. Si cree que usted que un ser querido puede llegar a tener alguna dificultad durante estas largas esperas, le sugiero solicitar una silla de ruedas cuando haga las reservas en la aerolínea. Esta ayuda puede hacer que el período de espera antes del despegue sea más fácil. 

3. Tenga a mano sus medicamentos
Los frascos de medicamentos recetados de mis padres prácticamente ocuparon todo mi equipaje de mano. Como regla general, lleve la medicación siempre consigo y nunca la deje en el equipaje registrado. Perder el equipaje ya es malo, pero perder medicamentos vitales puede incluso tener consecuencias más serias. 

4.  Información médica valiosa
Insto a todos a escribir una lista con todas las prescripciones médicas, información de contacto del doctor y una lista con cualquier dolencia grave en caso de que una emergencia se presente. Esto es especialmente importante si usted viaja solo, y es indispensable para darle los cuidados y tratamientos adecuados en caso de que lo necesite.

5.  Prepare sus propios bocadillos
Para aquellos que puedan ser diabéticos o tengan problemas de baja azúcar en sangre, asegúrense de preparar un saludable y apropiado bocadillo. Todo el proceso de registro, el paso a través de seguridad y finalmente el despegue, puede ser largo y agotador. Es todo un reto encontrar algo saludable para comer en el aeropuerto, y puede que en el avión recién ofrezcan un aperitivo a los 45 minutos, o más, después del despegue. Lleve sus propias provisiones, de modo que pueda comer algo cuando lo necesite.

6.  Controle sus documentos
Ir a tientas con su cartera tratando de obtener su identificación, mientras intenta hacer malabares con su tarjeta de embarque y otros documentos puede ser difícil. Recomiendo usar una riñonera, un bolso cruzado o un estuche para pasaportes que pueda colgarse alrededor del cuello y le permita tener todos los documentos esenciales a su alcance. Hay varios lugares en el aeropuerto donde se requiere mostrar esta información, por lo que puede ser difícil mantener un orden. Es muy fácil dejar caer algo o perderlo con todo el ajetreo.

Información procedente de: http://www.lagranepoca.com

 

Guía completa para entender la conducta de las personas con Demencia y 10 consejos para comunicarnos.

El cuidado de un ser querido que padezca de demencia plantea muchas dificultades a las familias y a los cuidadores. Los pacientes con demencia provocada por la enfermedad de Alzheimer u otros trastornos similares presentan un deterioro cerebral progresivo que les hace cada vez más difícil acordarse de las cosas, pensar con claridad, comunicarse con los demás o atender a su propia persona. Además, la demencia puede provocar variaciones súbitas del estado de ánimo e incluso cambiar la personalidad y la conducta del paciente. En este folleto informativo presentamos algunas estrategias prácticas para enfrentar los problemas de conducta y las dificultades en la comunicación que se observan con frecuencia al cuidar a una persona con demencia.


10 consejos como comunicarnos con una persona con demencia

Nadie nace sabiendo cómo comunicarse con un paciente con demencia, pero se puede aprender. Si mejoramos nuestras técnicas de comunicación eso hará que las labores de cuidado provoquen menos estrés y que probablemente mejore la calidad de nuestra relación con el ser querido. Las buenas técnicas de comunicación también mejorarán nuestra capacidad para enfrentar las conductas problemáticas que pudieran presentarse al cuidar del paciente con demencia.

Crear un ambiente positivo para la interacción. Nuestra actitud y el lenguaje corporal comunican las ideas y sentimientos con mayor fuerza que las palabras. Debe crear un ambiente positivo, hablándole al ser querido de manera agradable y respetuosa. Aproveche la expresión del rostro, el tono de voz y el contacto físico para ayudarse a comunicar lo que quiere decir y para mostrar sus sentimientos de cariño.

Captar la atención del paciente. Limite las distracciones y ruidos, apague la radio o el televisor, cierre las cortinas o la puerta, o trasládese a otro lugar más tranquilo. Antes de hablar, cerciórese de que el paciente le esté prestando atención; diríjase al paciente por su nombre, identifíquese y recuérdele su relación o parentesco, y además utilice señales no verbales, así como el contacto físico, para ayudar al paciente a centrar la atención. Si el paciente estuviera sentado, póngase a la misma altura y mantenga el contacto visual.

Expresar claramente lo que queremos decir. Emplee palabras y oraciones sencillas. Hable lentamente, con buena dicción y con un tono de voz reconfortante. Trate de no alzar la voz ni emplear un timbre muy agudo; en su lugar, hable con un tono de voz algo más grave. Si el paciente no le entiende la primera vez, emplee las mismas palabras para repetir el mensaje o la pregunta. Si aún entonces no le comprendiera, espere unos minutos y repita la pregunta con otras palabras. Diga los nombres de las personas y lugares, en vez de pronombres o abreviaturas.

Hacer preguntas sencillas que puedan responderse. Haga las preguntas de una en una; las mejores son las que puedan responderse con un Sí o un No. No haga preguntas demasiado amplias ni presente numerosas opciones al mismo tiempo. Pregunte, por ejemplo: “¿Quieres ponerte la camisa blanca o la camisa azul?” Mejor todavía, muestre las dos alternativas, los estímulos y recordatorios visuales contribuyen a aclarar la pregunta y a guiar la respuesta.

Escuchar con los oídos, los ojos y el corazón. Muestre paciencia mientras espera la respuesta del ser querido. Si observa que está esforzándose por expresar su respuesta, puede sugerirle algunas palabras. Manténgase atento a las señales no verbales y al lenguaje corporal, y responda en consecuencia. Trate en todo momento de entender el sentido y los sentimientos que están detrás de las palabras.

Descomponer las actividades en una serie de pasos. Esto ayuda a que muchas tareas resulten más sencillas. Puede animar al ser querido a hacer aquello de lo que sea capaz, recordarle cariñosamente los pasos que olvide, y ayudarle en aquellos pasos que el paciente ya no pueda realizar por sí solo. También es muy útil recurrir a estímulos visuales, como por ejemplo si le señala con la mano dónde debe poner el plato.

Cuando las cosas se compliquen, distraer y reorientar. Cuando vea que su ser querido se altera o se irrita, trate de cambiar el tema o el ambiente. Por ejemplo, pídale ayuda o invítelo a salir y caminar un rato. Es importante que sepamos comunicarnos con la persona en el nivel de los sentimientos, antes de reorientar la situación. Podría decirle: “Veo que estás triste — lamento mucho que te sientas así. Vamos a buscar algo para comer”.

Responder con cariño y apoyo. Los pacientes con demencia suelen sentirse confusos, ansiosos e inseguros de sí mismos. Además, con frecuencia interpretan incorrectamente la realidad y pueden recordar cosas que nunca ocurrieron. No trate de convencerles de que están equivocados. Manténgase atento a los sentimientos que expresen (que sí son reales) y responda con palabras y gestos que comuniquen consuelo, apoyo y seguridad. A veces, el tomarle la mano, tocarle, abrazarle o felicitarle puede lograr una respuesta cuando fracasemos con otros medios.

Recordar las cosas buenas del pasado. Recordar el pasado suele ser una actividad tranquilizante y que proporciona seguridad. Muchos pacientes dementes no pueden recordar lo que ocurrió hace 45 minutos, pero sí pueden acordarse muy bien de lo que pasó hace 45 años. Por lo tanto, trate de no hacer preguntas que dependan de la memoria a corto plazo, como por ejemplo, preguntarle al paciente qué almorzó. En su lugar, trate de hacer preguntas generales sobre el pasado lejano del paciente, pues es más probable que conserve esa información.

Mantener el sentido del humor. Ponga en juego siempre que sea posible su sentido del humor, aunque nunca a costa del paciente. Los pacientes con demencia suelen conservar las capacidades sociales y por lo general les agrada reír junto con el interlocutor.

Para enfrentar las conductas problemáticas

Entre las mayores dificultades para cuidar a un ser querido que padezca de demencia están los cambios que suelen presentarse en la personalidad y la conducta del paciente. La mejor forma de enfrentar estas dificultades consiste en desplegar la creatividad, la flexibilidad, la paciencia y la compasión. También es importante que no nos sintamos aludidos personalmente y que mantengamos el sentido del humor.

Para empezar, consideremos estas reglas básicas:
No podemos cambiar a la persona. El ser querido que está bajo su cuidado padece de un trastorno cerebral que determina su actual comportamiento. Si tratamos de restringir o modificar su conducta, lo más probable es que fracasemos y que provoquemos reacciones de resistencia. Es importante que:
  • tratemos de adaptar la conducta del paciente, en lugar de prohibirla. Por ejemplo, si el paciente insiste en dormir en el suelo, lo mejor es poner un colchón en el suelo para que lo pueda hacer más cómodamente.
  • recordemos que sí podemos cambiar nuestra propia conducta o el entorno físico. Si cambiamos nuestro propio comportamiento, muchas veces podremos modificar la conducta de nuestro ser querido.
Preguntarle primero al médico. Los trastornos conductuales pueden deberse a problemas de salud subyacentes: quizás el paciente sienta dolor o sufra de efectos adversos provocados por los medicamentos. En ciertos casos, como en la incontinencia o las alucinaciones, es posible que haya medicamentos o tratamientos que ayuden a controlar el problema.

Toda conducta tiene un objetivo. Por lo general, los pacientes con demencia no nos pueden comunicar lo que desean o necesitan. Es posible que hagan algo incomprensible, como sacar diariamente toda la ropa del armario, y que no encontremos el motivo. Es muy probable que el paciente esté tratando de satisfacer la necesidad de mantenerse ocupado y productivo. Trate siempre de entender la necesidad que el paciente esté tratando de satisfacer por medio de su comportamiento y, siempre que sea posible, trate de facilitar la satisfacción de esas necesidades.

La conducta obedece a causas. Es importante entender que toda conducta obedece a una causa, no surge de la nada. Es posible que la conducta se deba a algo que alguien dijo o hizo, o puede ser producto de un cambio ocurrido en el entorno físico. La clave para modificar la conducta está en cambiar las circunstancias que creamos. Pruebe con otro enfoque, o intente modificar las consecuencias.

Las soluciones que funcionan hoy tal vez no funcionen mañana. Los muchos factores que inciden sobre la conducta problemática, así como el avance natural de la enfermedad, determinan que las soluciones que hoy resuelven el problema quizás tengan que modificarse mañana o que ya no funcionen en absoluto. Lo más importante para enfrentar las conductas problemáticas consiste en mantener la creatividad y la flexibilidad en nuestras estrategias ante cada problema.

Buscar el apoyo de otras personas. Usted no está solo, hay muchas otras personas que cuidan a pacientes con demencia. Llame al organismo local que se ocupe de la tercera edad, al grupo local de la Asociación Alzheimer, a algún Centro de Recursos para Cuidadores, o a alguno de los grupos que se enumeran en la sección de Recursos, donde encontrará grupos de apoyo, organizaciones y servicios que podrán ayudarle. Tenga en cuenta que, al igual que el ser querido al que cuida, también usted tendrá días buenos y malos. Trate de desarrollar estrategias para superar los días malos (vea el folleto informativo de la FCA titulado Dementia, Caregiving and Controlling Frustration).
A continuación le presentamos una panorámica de las conductas más frecuentes asociadas con la demencia, junto con sugerencias que tal vez le sirvan para enfrentarlas. También encontrará otros recursos al final de este folleto informativo.

Deambulación

Los pacientes con demencia suelen caminar, aparentemente sin un rumbo definido, por muchos motivos, como el aburrimiento, los efectos secundarios de la medicación, o para buscar a “alguien” o “algo”. También es posible que estén tratando de satisfacer una necesidad física, la sed, el hambre, la urgencia de ir al baño o la necesidad de ejercitarse. No siempre es fácil averiguar las causas de la deambulación, pero éstas pueden servirnos para resolver mejor el problema.
  • Programe ejercicios periódicos para reducir a un mínimo la ansiedad del paciente.
 
  • Valore la posibilidad de instalar nuevas cerraduras que sólo se puedan abrir con llave. Coloque las cerraduras en la parte más alta o más baja de las puertas; a muchos pacientes con demencia no se les ocurrirá buscarlas en otro sitio que no sea el habitual. No olvide las precauciones necesarias de seguridad general y contra incendios de todos los integrantes de la familia; las cerraduras deben estar al acceso de los demás y abrirse en cuestión de pocos segundos.
  • Pruebe a usar barreras para ocultar las puertas, como por ejemplo una cortina o tiras de colores. También puede que funcione la señal de “Pare” o de “No pasar”.
  • Otro recurso podría ser el poner una alfombra negra o pintar de negro un pedazo del piso ante la puerta de la calle. El paciente de demencia puede interpretarlo como un agujero infranqueable.
  • Ponga cubiertas de plástico sobre los pomos de las puertas para que sean seguras en caso de manipulación.
  • Considere la posibilidad de instalar un sistema de video de seguridad doméstica, para mantener vigilado al paciente con demencia. También podrá encontrar en el mercado nuevos dispositivos digitales que se llevan puestos como un reloj, o prendidos al cinturón. Estos emplean los sistemas de posicionamiento global (GPS) u otras tecnologías para rastrear al paciente o encontrarlo si se perdiera.
  • Guarde en un lugar seguro algunos artículos esenciales, como el abrigo, la cartera o las gafas del paciente. Algunos pacientes no saldrán a la calle sin estos u otros artículos.
  • Póngale al paciente un brazalete de identificación y cósale a la ropa etiquetas de identificación. Siempre tenga a mano una foto reciente, por si fuera necesario denunciar la desaparición de su ser querido. Considere la posibilidad de dejar una copia en el departamento de policía, o de inscribir al paciente en el programa de Retorno Seguro de la Asociación Alzheimer (ver la sección de Recursos).
  • Avise a los vecinos sobre la posibilidad de que su familiar escape a la calle, y asegúrese de darles su número de teléfono.

Incontinencia

La pérdida del control de esfínteres es frecuente en las etapas avanzadas de la demencia. A veces ocurren accidentes debido a factores del ambiente; por ejemplo, es posible que el paciente no recuerde dónde está el baño, o que no pueda llegar a tiempo. Si ocurriera un accidente, mantenga una postura comprensiva y de apoyo que ayude al paciente a conservar la dignidad y reducir al mínimo sus sentimientos de vergüenza.
  • Programe un horario establecido para ir al baño. Pruebe a recordarle al paciente que vaya al baño cada dos horas, o ayúdelo a ir.
  • Asegúrese de que el paciente ingiera suficiente líquido, para que no se deshidrate. No obstante, evite las bebidas con efectos diuréticos, como el café, el té, los refrescos de cola y la cerveza. Reduzca la ingestión de líquidos por la noche, antes de la hora de acostarse.
  • Ponga carteles (con ilustraciones) para indicar la puerta del baño.
  • Durante la noche podrá dejar en el dormitorio un orinal de fácil acceso, que podrá adquirir en cualquier tienda de suministros médicos.
  • En las farmacias y supermercados podrá encontrar pañales y otros productos para incontinencia. Es posible que un urólogo le pueda indicar algún producto o tratamiento especial.
  • Utilice ropa fácil de quitar y de lavar, con elástico o Velcro en la cintura.

Agitación

La agitación consiste en una gama de conductas asociadas a la demencia, entre ellas la irritabilidad, el insomnio y la agresividad verbal o física. Es frecuente que estos problemas conductuales empeoren según avance la enfermedad, desde la etapa leve hasta las más graves. La agitación puede deberse a numerosas causas, entre ellas los factores del ambiente, el miedo y la fatiga. Lo más frecuente es que la agitación se presente cuando el paciente piense que se le está privando de su capacidad de gobernarse.
  • Reduzca el consumo de cafeína, azúcar y “comida rápida”.
  • Reduzca el ruido ambiental, el desorden de las cosas y el número de personas presentes en las proximidades del enfermo.
  • Mantenga un ambiente estable y rutinas fijas. Ponga siempre los objetos y los muebles en los mismos sitios. Las fotografías y otros objetos conocidos contribuyen a crear una sensación de seguridad y pueden facilitar los recuerdos agradables.
  • Pruebe a calmar la agitación mediante caricias suaves, la música tranquila, la lectura y las caminatas. Háblele siempre al paciente con voz suave y reconfortante. No intente forcejear con el paciente cuando se muestre agitado.
  • Mantenga fuera de su alcance los objetos peligrosos.
  • Permita que el paciente se ocupe tanto como sea posible de su propia atención, estimule su independencia y la capacidad de cuidar de sí mismo.
  • Hágale saber al paciente que usted comprende su molestia ante la pérdida del control sobre su propia vida. Dígale que usted entiende su frustración.
  • Distraiga al paciente con una merienda o alguna actividad. Permítale olvidar el incidente que provocó el problema. Si discute con el paciente que está en estado de confusión, esto puede agravar la ansiedad.

Palabras o acciones repetitivas (perseverancia)

Los pacientes con demencia suelen repetir una y otra vez determinada palabra, afirmación, pregunta o actividad. Este tipo de conducta es por lo general inofensivo para el paciente, pero puede provocar irritación o estrés al cuidador. Esta conducta puede deberse a la ansiedad, al aburrimiento, al temor o a factores del ambiente.
  • Procure crear en el paciente sentimientos de seguridad y bienestar, mediante la palabra y el contacto físico.
  • Pruebe a distraer al paciente con una merienda u otra actividad.
  • No le reproche que acaba de hacer la misma pregunta. Trate de pasar por alto la conducta o la pregunta, y de distraer al paciente con alguna actividad.
  • No explique sus planes al paciente en estado de confusión hasta justamente antes del momento de ejecutarlos.
  • Puede probar a poner un cartel en la mesa de la cocina donde diga que “La cena es a las 6:30″ o que “Luisa vendrá a las 5:00”, para eliminar la ansiedad y la incertidumbre sobre hechos futuros.
  • Aprenda a interpretar ciertas conductas. El estado de agitación o el tirarse de la ropa, por ejemplo, pueden indicar la necesidad de ir al baño.

Paranoia

Es muy desconcertante comprobar que nuestro ser querido de pronto se torna suspicaz, celoso o propenso a hacer acusaciones. Recuerde que lo que siente el paciente es muy real desde su punto de vista. Lo mejor que se puede hacer es no discutir ni rebatir lo que diga. Estas conductas también son parte de la demencia, no lo tome como algo personal.
  • Si el paciente en estado de confusión insiste en que “le falta dinero”, permítale guardar una pequeña suma de dinero en el bolsillo o en el bolso, para que pueda verlo fácilmente.
  • Ayúdele a buscar el objeto “perdido”, y después
    intente distraerlo con otra actividad. Trate de
    descubrir cuáles son los lugares favoritos del paciente para esconder las cosas que después cree “perdidas”. Evite toda discusión.
  • Asegúrese de explicar a los demás familiares y asistentes domésticos que las acusaciones y sospechas son parte de la enfermedad del paciente.
  • Emplee medios no verbales para fortalecer la sensación de seguridad del paciente, como una suave caricia o un abrazo. Responda a los sentimientos que subyacen bajo la acusación, y reconforte al paciente. Puede decirle algo así: “Veo que eso te asusta; quédate a mi lado, que no permitiré que te pase nada malo”.

Insomnio/Agitación vespertina

La ansiedad, la agitación, la desorientación y otras conductas problemáticas de los pacientes con demencia suelen agravarse al final del día, y a veces se mantienen durante toda la noche. Los expertos creen que esta conducta, conocida como agitación vespertina, se debe a una combinación de factores, como el cansancio después de los sucesos de la jornada, y a los cambios en el reloj biológico del paciente, que confunde el día y la noche.
  • Incremente las actividades diurnas, en particular el ejercicio físico. No estimule la inactividad y las siestas durante el día.
  • Manténgase atento a los desarreglos de origen dietético, como el azúcar, la cafeína y algunos tipos de “comida rápida”. Elimine estos productos o limítelos al horario matutino. Programe comidas más pequeñas a lo largo del día, incluida una merienda ligera (como la mitad de un sandwich) antes de dormir.
  • Trate de que las horas de la tarde sean tranquilas y calmadas; sin embargo, es importante mantener un actividad estructurada y tranquila. Pruebe a caminar juntos por el vecindario, entretenerse con un juego sencillo de naipes o escuchar música tranquila.
  • Si enciende las luces antes de que se oculte el sol, y cierra las cortinas al anochecer, esto reducirá las sombras y tal vez ayude a reducir la confusión. Como mínimo, mantenga encendida una luz tenue en el dormitorio del paciente, en el pasillo y en el baño.
  • Cerciórese de que la casa sea segura: impida con una reja el acceso a las escaleras, proteja con cerradura la puerta de la cocina y guarde los objetos peligrosos.
  • Como último recurso, puede consultar al médico sobre la posibilidad de administrar al paciente agitado algún medicamento que le ayude a reposar y dormir. Tenga en cuenta que las píldoras para dormir y los tranquilizantes tal vez resuelvan un problema y creen otro; quizás el paciente duerma de noche, pero esté más confundido al día siguiente.
  • Es esencial que usted, la persona que cuida al paciente, duerma lo suficiente. Si las actividades nocturnas de su ser querido le impiden dormir, considere la posibilidad de pedirle a alguna amistad o familiar que atienda al paciente durante la noche, o contrate a alguien para que usted pueda dormir tranquilamente. Es posible que también le convenga tomar algunas breves siestas durante el día.

Alimentación/Nutrición

Es muy difícil garantizar que el paciente se alimente bien y que beba suficientes líquidos. Los pacientes con demencia suelen olvidarse de comer y beber. Para complicar más las cosas, es posible que el paciente padezca de problemas dentales o que algunos medicamentos le reduzcan el apetito o hagan que se le altere el gusto. Entre otras muchas consecuencias de la mala alimentación están la pérdida de peso, la irritabilidad, el insomnio, la incontinencia y la desorientación.
  • Establezca un horario sistemático para las comidas y meriendas, a la misma hora todos los días. En lugar de tres comidas grandes, pruebe a servirle cinco o seis más ligeras.
    Haga que la hora de comer sea un momento especial. Ponga flores en la mesa o sintonice música suave. Apague los programas ruidosos de la radio y la televisión.
  • El hecho de que el paciente pueda comer sin ayuda ajena es más importante que la pulcritud o los “buenos” modales en la mesa. Los alimentos que puedan tomarse con las manos estimulan la independencia. Antes de servir la comida, haga todos los cortes necesarios y añada los condimentos. Pruebe a que el paciente utilice una pajilla o un tazón para niños si enfrenta dificultades para manipular los vasos. Ayude al paciente exclusivamente cuando sea indispensable, y programe suficiente tiempo para las comidas.
  • Siéntese a la mesa y coma con su ser querido. Con frecuencia el paciente tratará de imitar sus acciones, y además le será más agradable comer junto con otra persona.
  • Prepare los platos con vistas a las necesidades de su ser querido. Si usa dentadura postiza o tiene problemas para masticar o tragar, sírvale comidas blandas o corte los alimentos en trozos muy pequeños.
  • Si el paciente enfrendesayuno los alimentos ricos en carbohidratos. Si por el contrario se presentan problemas de exceso de peso, mantenga ocultos los alimentos de alto contenido calórico. En su lugar, ponga a mano las frutas, verduras y otras meriendas sanas de bajo contenido calórico.ta dificultades para masticar o tragar, pruebe a manipularle el mentón para que mastique, o acaríciele suavemente la garganta para estimularle a tragar.
  • Si se presentaran problemas de pérdida de peso, sírvale meriendas nutritivas y de alto contenido calórico entre las comidas principales. Por lo general son preferibles en el

El baño y el aseo

Los pacientes con demencia muchas veces olvidan los “buenos” hábitos higiénicos, como cepillarse los dientes, arreglarse, bañarse y cambiarse de ropa periódicamente. Desde la infancia se nos ha enseñado que éstas son actividades estrictamente privadas y personales; el hecho de que nos desvista y nos bañe otra persona puede asustarnos, humillarnos o avergonzarnos En consecuencia, la hora del baño suele provocar angustia al cuidador y al ser querido.
  • Trate de recordar los antiguos hábitos de higiene del ser querido: ¿Prefería la bañera o la ducha? ¿Por la mañana o por la noche? ¿Prefería que le lavaran el pelo en la peluquería, o se lo lavaba ella misma? ¿Tenía la costumbre de usar siempre una misma colonia, loción o talco? Si nos adaptamos en la medida de lo posible a sus antiguos hábitos, tal vez se reduzca el disgusto. Recuerde que tal vez no sea necesario bañar al paciente todos los días, a veces basta con dos veces a la semana.
    Si el ser querido siempre ha sido una persona modesta y reservada, cerciórese de que las puertas y cortinas estén bien cerradas para darle un mayor sentido de privacidad. Ya sea en la ducha o en la bañera, cúbrale el cuerpo con una toalla siempre que sea posible. Tenga listas las toallas, una bata de casa o la ropa limpia para cuando termine el baño.
  • Tenga en cuenta otros factores como la temperatura ambiental y del agua (los ancianos son más sensibles al calor y al frío), así como la adecuada iluminación. Es conveniente utilizar medidas de seguridad como las alfombrillas antirresbalantes, las asas para sostenerse y los asientos para la bañera o la ducha. También es conveniente usar una ducha portátil (de mano). Recuerde: las personas suelen tener temor de caerse. Asegúrese de que el paciente se sienta seguro en la ducha o la bañera.
  • Nunca deje solo en la bañera o la ducha al paciente demente. Prepare de antemano todos los artículos que pueda necesitar. Si usa la bañera, verifique primeramente la temperatura del agua. Asegúrele al paciente que el agua no está fría, viértale un poco de agua sobre las manos antes de que entre en la bañera.
  • Si encuentra muchas dificultades para lavarle el pelo, puede hacerlo en otro momento que no sea el mismo del baño. También puede usar un champú en seco.
  • Si el baño en la ducha o la bañera es un problema permanente, puede probar a asear al paciente con una toalla o paño húmedo. En el pasado, el aseo en la cama sólo se usaba para los pacientes más débiles o permanentemente encamados, enjabonándolos poco a poco en la propia cama, enjuagándolos con una fuente de agua y secándolos con toallas. Sin embargo, cada vez más enfermeras están a favor de este sistema y de una variante similar, “el baño de la toalla”, que también es útil para otros pacientes que no tengan esas limitaciones, entre ellos los pacientes con demencia a quienes les resulte incómodo o desagradable bañarse en la bañera o en la ducha. Para el baño de la toalla se emplea una toalla de grandes dimensiones y paños que se humedecen en una bolsa plástica de agua caliente, así como un tipo de jabón que no requiere enjuague. Al paciente se le mantiene abrigado con una gran frazada de baño, mientras se le frota el cuerpo con la toalla y los paños húmedos. Si desea más información, consulte el libro Bathing Without a Battle (los detalles aparecen en la sección de Lecturas recomendadas), o visite el sitio web www.bathingwithoutabattle.unc.edu.

Otros aspectos problemáticos

  • Casi todos los pacientes con demencia tienen dificultades para vestirse. Elija ropa suelta y cómoda con cremalleras y broches fáciles de abrir y cerrar, con un mínimo de botones. Elimine del armario la ropa de uso poco frecuente, para reducir las opciones del paciente. Con el fin de facilitarle el proceso de vestirse y estimular su capacidad de independencia, entréguele las prendas una por una, en el mismo orden en que se deban poner. Saque del dormitorio la ropa sucia. No discuta si el paciente insiste en ponerse otra vez la misma ropa.
  • En la medida en que avance la demencia pueden presentarse alucinaciones (ver o escuchar cosas que en realidad no existen) e ideas delirantes (creencias falsas, como por ejemplo que alguna persona está empeñada en hacerle daño o matar a otra). Hágale saber al ser querido, de manera sencilla y calmada, que usted no ve ni escucha tales cosas, pero evite toda discusión y no trate de convencer al paciente de que su percepción es errónea. Mantenga la habitación bien iluminada para reducir las sombras. Tranquilice al paciente con palabras reconfortantes si acaso se mueven las cortinas por una corriente de aire o se escucha un ruido súbito, como el de un avión o una sirena. También puede tratar de distraerlo. Si se agravaran estos síntomas, puede considerarse la necesidad de medicamentos específicos.
  • También pueden presentarse, según avance la enfermedad, conductas problemáticas de carácter sexual, como masturbarse o desvestirse en público, los comentarios libidinosos, las exigencias de favores sexuales e incluso las conductas sexuales violentas o agresivas. Recuerde que estas conductas son provocadas por la enfermedad. Consulte al médico sobre posibles planes de tratamiento. Tenga listo un plan de acción antes de que aparezcan estas conductas, es decir, lo que usted dirá y hará si tales conductas ocurren en el hogar, en presencia de otros adultos o niños. Si es posible, trate de determinar cuáles son los estímulos que promueven estas conductas.
  • Los exabruptos verbales, como las malas palabras, las discusiones y las amenazas, suelen ser una expresión de la ira o el estrés. Siempre debe reaccionar con tranquilidad y palabras reconfortantes. Responda a los sentimientos que está expresando el ser querido, y después trate de distraerle o de dirigir su atención a otra cosa o actividad.
  • También suelen presentarse conductas de seguimiento, que consisten en que el paciente con demencia imita y sigue a todas partes al cuidador, habla continuamente, hace preguntas y en general no lo deja tranquilo. Al igual que la agitación vespertina, esta conducta suele presentarse en las últimas horas del día y puede ser muy irritante para el cuidador. Reconforte al paciente con muestras verbales y físicas de apoyo. Trate de distraerle o de dirigir su atención hacia otra cosa. Asignarle alguna tarea al ser querido, como doblar y apilar la ropa lavada, puede ayudar a que se sienta útil y necesario.
  • Los pacientes con demencia pueden presentar resistencia a las actividades cotidianas como bañarse, vestirse o comer. Muchas veces esto es producto de que se sienten manejados, presionados, asustados o confundidos por lo que usted les pide. Trate de descomponer las tareas en pasos sencillos y explíquele cada paso al paciente, con voz reconfortante, antes de ejecutarlo. Dedique suficiente tiempo a todo lo que haya que hacer. Busque la manera de que el paciente colabore en la medida de sus posibilidades, o encárguele después alguna actividad que el paciente sí pueda realizar por sí mismo.
 Información procedente de: http://www.alzheimeruniversal.eu